domingo, 18 de diciembre de 2011

Los inquilinos del garaje

En mi casa, además de la familia y la perra, habita una simpática familia de ratoncitos. En el último viaje a Francia compramos un queso que misteriosamente desapareció.
Se descubrió el misterio, cuando el raton chivato vino a dar quejas de que se había quedado sin nada:

Todos habian tenido su porción. Algunos acapararon ...

A otros les sentó mal ...

Algunos, solo cogieron su parte ...

La única solución que le quedó al pobre desgraciado, fué atraverse con el cepo.